Esta es una propuesta muy sencilla y muy divertida para no coger pintura de diferentes colores con el mismo "instrumento". Cuando comenzamos a realizar el taller de grafismo una de las primeras cosas que enseñamos a los peques es coger pintura con un pincel y volver a dejarlo en el pincel de ese mismo color para no manchar la pintura en los botes de pintura. Eso no quiere decir que no puedan mezclar colores pero se utilizan de forma colectiva y si usan los pinceles sin orden ni limpieza los colores pasan a ser básicamente todos una especie de marrón.
Partiendo de esta premisa preparamos una lámina en la que íbamos a pintar con las dos herramientas corporales con las que mejor podemos estampar: manos y dedos. En la primera mitad de la hoja estampamos la mano de nuestro color favorito y en la segunda mitad de la lámina estampamos los dedos, pero... como si fueran pinceles.
Preparamos platos con pintura de diferentes colores y les decimos que deben estampar sus dedos pero que no hay pinceles, los dedos son los pinceles. De esta forma cada vez que quieren estampar con un color diferente deben usar otro dedo y un dedo ya manchado de un color, no se puede usar en otro color. Se lo pasaron genial intentando no mezclar "pinceles".


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